Ahora si a escalar guambritos - Cerro Puntas


Rumbo a Quinche, antes de llegar a Checa, está el camino que llega al Cerro Puntas, en realidad no es sólo en un cerro, como su nombre lo identifica, el Puntas es un conjunto de cerros de formación pedregosa que se hace peculiar y divertido para los montañistas por tener varias puntas interesantes a las que se puede subir para visualizar hermosos paisajes de nuestro callejón interandino.

Es hermoso ver como en nuestro país hay tantos tipos de terrenos para caminar, que catalogarlos es una labor grande. Nuestra fuerte subida de las haciendas cercanas al cerro fueron muy empinadas, que usando la técnica del zigzag fue muy útil para que no sea tan cansada y nuestros piernas puedan resistir. A esta salida tuvimos el apoyo de dos guías más aparte de Santiago: Héctor y Erick,

Desde lejos ya se podían ver las varias puntas como monumentos de la galería de la madre tierra, estaban ahí a veces caprichosas recubiertas de neblina y a veces coquetas mostrando su belleza. Ya todos sabíamos que había un reto importante por cumplir y para el cual nos habíamos preparado en Sigsipamba.

A la punta más alta de roca sólida sólo se podía llegar escalando con equipo, los arneses, mosquetones, cordines, cuerdas y líneas de vida estaban listas para ser una extensión del cuerpo y así permitirnos acariciar las paredes de esta punta.

Uno a uno fuimos subiendo, algunos estábamos más preparados que otros y no importaba tanto la preparación física sino la voluntad de subir y llegar. Abismo a la derecha y abismo a la izquierda son los vertiginosos compañeros de todo escalador, son alertas para cuidarnos, son retos para avanzar, pero son al mismo tiempo dos ángeles libres que nos dicen "Arriba".

La cima elegida tenía una superficie pequeña pero nos recibió a guías y escaladores con comodidad. La vista es increíble, se podía ver de frente al gran Pichincha, al Atacazo, el Corazón y al otro lado a lo lejos los inicios del Oriente Ecuatoriano.

La llovizna también nos acompañó, y el frío envolvente nos daba la bienvenida. El descenso en rapel, o rapunzel como dijo alguien en son de broma, era lo que nos devolvía el aliento del regreso. Bajar no es fácil aunque definitivamente es muy divertido. No faltaba el Danny que se quedó "patas arriba" para sacar más de una sonrisa a los que lo veían.

Se juntaron a este grupo Daniela, Aldo y Rafa, quienes decidieron ser parte de los Topitos también. Gracias por darnos su confianza y apoyarnos en la subida.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Primer encuentro con la escalada - Fuya Fuya

Cara de Piedra - Subida al Rumiñahui Norte