6 de la mañana, todos puntuales, listos y dispuestos a ir a la provincia de Imbabura, a las hermosas lagunas de Mojanda, el "chófer" Santiago nos puso música retro... ¿para animarnos? y junto a nuestro guía Lenin más los Box Lunchs la siguiente aventura estaba proyectándose para comenzar. Llegar y ver la fría pero envolvente laguna de Mojanda es un espectáculo que nadie debería perderse. La caminata fue empinada, y mientras subíamos se podía ver la laguna desde una nueva perspectiva grande e imponente. El corazón latía fuerte con cada paso porque el aire, el viento y el camino cambiaban de forma, y era necesario adaptarse continuamente para seguir la ruta. Hicimos varias paradas para darnos ánimos, el chocolate negro, el agua de guayusa y los snacks eran nuestros aliados para darnos fuerzas. Pensábamos que llegar a la cima iba a ser sólo caminando, pero ¡sorpresa! el último tramo debía ser escalando. Todos nos regresamos a ver, pero había que hacerlo sea como sea,...
Esta vez no estuvimos tantos como suele ser lo habitual, sin embargo, alguien dijo "Somos los que estamos y estamos los que somos". Aunque extrañamos a algunos compañeros de ruta tuvimos un nuevo integrante: Salomón, quien con su experiencia nos apoyó al grupo también a subir. La mañana no se veía tan cálida como otras veces, la laguna del Limpiopungo no tenía muchos visitantes, así como el Cotopaxi no tenía muchas nubes. Ambos nos daban la bienvenida con el habitual viento del páramo y con eso estábamos listos para nuestra siguiente aventura. En el primer tramo rodeamos una ciénega muy grande la cual se proyectaba como una inmensa planicie para nuestros ojos, era como un jardín sin fin con muchos tipos de pasto. Luego nos acercamos pacientemente a la roca y era obvia la idea del nombre que este cerro tuvo puesto por nuestros indígenas... Rumiñahui o Cara de Piedra. La gran cantidad de rocas pequeñas y el horizonte estratígrafo nos mostraba nuevamente el respeto que...
Comentarios
Publicar un comentario
Tus comentarios nos interesan !