Cara de Piedra - Subida al Rumiñahui Norte



Esta vez no estuvimos tantos como suele ser lo habitual, sin embargo, alguien dijo "Somos los que estamos y estamos los que somos". Aunque extrañamos a algunos compañeros de ruta tuvimos un nuevo integrante: Salomón, quien con su experiencia nos apoyó al grupo también a subir.

La mañana no se veía tan cálida como otras veces, la laguna del Limpiopungo no tenía muchos visitantes, así como el Cotopaxi no tenía muchas nubes. Ambos nos daban la bienvenida con el habitual viento del páramo y con eso estábamos listos para nuestra siguiente aventura.

En el primer tramo rodeamos una ciénega muy grande la cual se proyectaba como una inmensa planicie para nuestros ojos, era como un jardín sin fin con muchos tipos de pasto.

Luego nos acercamos pacientemente a la roca y era obvia la idea del nombre que este cerro tuvo puesto por nuestros indígenas... Rumiñahui o Cara de Piedra. La gran cantidad de rocas pequeñas y el horizonte estratígrafo nos mostraba nuevamente el respeto que se debe tener a este tipo de monumentos naturales.

Tres grandes picos se divisaban, el Norte, el Centro y el Sur. Un arenal no podía faltar para llegar al objetivo del Rumiñahui Norte, las piedras sueltas caían y se debía tener mucho cuidado. Cerca del final una cuerda segura, un casco, un arnés y mosquetones siempre es la mejor solución para llegar a las cimas complicadas.

Desde lo alto se podía divisar al gran Cotopaxi, la laguna del Limpiopungo lucía como un espejo lejano. La gran sorpresa fue que al cruzar la punta luego de escalar se pudo divisar a otros tres grandes de la cordillera andina: El Corazón y los Ilinizas, los cuales en el atardecer del regreso también nos dieron la despedida.

Este cerro fue muy interesante porque las emociones de la escalada nos hacían cambiar de humor y la diversión en ocasiones fue menor por el reto que representaba saltar entre piedras y escalar el vertiginoso ascenso. De todos modos, la montaña es como la vida misma, siempre trae sorpresas y siempre se puede aprender. La cima no es lo único importante en el montañismo, lo es el camino. Y en la vida es igual ¿no?




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