Primer encuentro con la escalada - Fuya Fuya
6 de la mañana, todos puntuales, listos y dispuestos a ir a la provincia de Imbabura, a las hermosas lagunas de Mojanda, el "chófer" Santiago nos puso música retro... ¿para animarnos? y junto a nuestro guía Lenin más los Box Lunchs la siguiente aventura estaba proyectándose para comenzar.
Llegar y ver la fría pero envolvente laguna de Mojanda es un espectáculo que nadie debería perderse.
Llegar y ver la fría pero envolvente laguna de Mojanda es un espectáculo que nadie debería perderse.
La caminata fue empinada, y mientras subíamos se podía ver la laguna desde una nueva perspectiva grande e imponente. El corazón latía fuerte con cada paso porque el aire, el viento y el camino cambiaban de forma, y era necesario adaptarse continuamente para seguir la ruta. Hicimos varias paradas para darnos ánimos, el chocolate negro, el agua de guayusa y los snacks eran nuestros aliados para darnos fuerzas.
Pensábamos que llegar a la cima iba a ser sólo caminando, pero ¡sorpresa! el último tramo debía ser escalando. Todos nos regresamos a ver, pero había que hacerlo sea como sea, ya habíamos hecho bastante esfuerzo como para no llegar al final estando a muy pocos metros.
La cuerda fue colgada por el guía y empezamos uno a uno a quitarnos el miedo y a subir la pared de roca que parecía una gran muralla. Desde luego los gritos de ánimo hicieron que al final la foto de todos en la cima fuera tomada. ¡Y ahora! tocaba bajar... no pensamos en eso... nuevamente había que escalar pero hacia abajo, otra vez el vértigo entró en juego y de la misma manera que subimos había que bajar.
La cuerda fue colgada por el guía y empezamos uno a uno a quitarnos el miedo y a subir la pared de roca que parecía una gran muralla. Desde luego los gritos de ánimo hicieron que al final la foto de todos en la cima fuera tomada. ¡Y ahora! tocaba bajar... no pensamos en eso... nuevamente había que escalar pero hacia abajo, otra vez el vértigo entró en juego y de la misma manera que subimos había que bajar.
Ya en suelo firme, la emoción nos sacaba sonrisas a todos y el descenso se hizo muy divertido. Antes de regresar una "metidita" de pies en la laguna fue muy reconfortante. Y para el hambre el "Ven y verás" nos brindó nuestro merecido almuerzo.
En toda la caminata y el viaje se hizo mención a tener un nombre... y así nació "Topitos" que somos los que contamos las aventuras en este blog.

























































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